En Puerto Rico, el lujo ya no es solo una experiencia… es un lenguaje que se vive, se saborea y se celebra.
En el marco del Puerto Rico Wine & Food Festival, la maison global Moët Hennessy presenta una participación que redefine la forma en que entendemos el vino, la gastronomía y el estilo de vida premium en la isla.
Por primera vez, la firma reúne varias de sus icónicas maisons en una serie de experiencias diseñadas para algo más que degustar: conectar con la historia, el terroir y la sofisticación que define el universo del lujo contemporáneo.
Desde el primer brindis, la propuesta es clara. No se trata solo de champagne… se trata de narrativa líquida.
Las copas se llenarán con algunas de las etiquetas más emblemáticas del mundo —Krug, Dom Pérignon, Ruinart y Veuve Clicquot— acompañadas por una curaduría de caviar que eleva cada nota aromática, cada textura, cada burbuja.
Un pairing que no busca impresionar, sino permanecer.
Entre los momentos más esperados se encuentra la introducción en Puerto Rico de La Grande Dame 2018, una añada que llega con el peso de la historia y la precisión de una maison que ha sabido evolucionar sin perder su esencia.
Pero más allá de la opulencia, hay un hilo conductor que define esta participación: educación, experiencia y evolución.
El festival se convierte en un punto de encuentro donde expertos internacionales aterrizan en la isla para compartir conocimiento de primera mano. Desde España, el director técnico de Bodega Numanthia, Jesús Jiménez, lidera una degustación vertical que revela el carácter del terroir de Toro.
Mientras tanto, desde Nueva York, el Global Brand Ambassador Michael Foster presenta una visión contemporánea de la mixología de lujo, reinterpretando el martini como símbolo de sofisticación —con un adelanto de lo que será B10, una innovación que llegará al mercado local en 2026.
La experiencia se expande aún más con la participación de Chris McLean, embajador de Moët Hennessy, quien guía tres encuentros diseñados para el conocedor moderno: desde una cata de Joseph Phelps Vineyards hasta un seminario de caviar & champagne y una cena curada donde cada maridaje cuenta una historia.
Todo esto bajo una visión clara: Puerto Rico no es solo un destino… es un mercado que entiende y exige lujo.
La participación de Moët Hennessy no solo celebra sus maisons, sino que reafirma el posicionamiento de la isla dentro del mapa gastronómico del Caribe como un espacio donde el consumidor premium busca experiencias cada vez más sofisticadas, educativas y memorables.
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Si el lujo está en los detalles, este es el tipo de experiencia donde cada uno cuenta: la copa, el origen, el maridaje y la historia detrás. Un recordatorio de que el buen gusto no se improvisa… se cultiva.

